¿Qué pasa con los electores “sin huella”?

Parte de la interrogante que surge a raíz de la implantación del Sistema de Autenticación Integrado (SAI) a partir de las Elecciones Presidenciales del próximo 7 de octubre, es la relacionada a lo que ocurre con los electores que no tienen huella, o cuya huella no coincide con la registrada en el sistema.

En primer lugar, como se señala en el artículo “Un Elector Un Voto…” en el caso de no-coincidencia de la huella se debe partir del principio de presunción de inocencia, por lo cual el elector debería ser habilitado para votar.

La presunción de inocencia, aún siendo legalmente correcta, puede despertar suspicacias en algunos pocos, acerca de si esto no podría ser usado precisamente para violentar el principio de un elector, un voto. Por eso es tan importante explicar cuales son las medidas que se han tomado para minimizar el efecto de los eventuales intentos “premeditados” de violentar este principio.

Primero es importante señalar que existen tres posible circunstancias por las cuales la huella del elector podría no coincidir con la registrada en el SAI, y en cada una de estas circunstancias hay acciones a tomar:

RSA.smartmatic.21. Huellas no registradas:

Como es de conocimiento público existe aún un porcentaje relativamente pequeño de ciudadanos en el Registro Electoral de los cuales no se posee información biométrica (huellas dactilares). Esto es un hecho normal: además de ser la primera vez que se utiliza un dispositivo de captura de la huella digital del elector a nivel nacional, también es la primera vez que se utilizará este tipo de información en una elección.

Cuando un elector cuya huella no esté registrada en el sistema acuda a votar, deberá hacerse una activación excepcional, ya que no es posible hacer la comparación de huellas (no hay contra qué comparar). En este mismo proceso se captura las huellas de cuatro dedos (2 pulgares, 2 índices), de modo que en los eventos electorales siguientes ya se cuente con la información de este elector.

UPDATE: A partir de las elecciones del 16D de 2012, la cantidad de huellas a capturar se redujo a dos dedos (2 pulgares), para agilizar el funcionamiento de la mesa de votación.

Algunos se preocupan por la posibilidad de hacer múltiples activaciones seguidas por esta vía, y de ese modo inflar la cantidad de votos para alguna tendencia. Hay dos razones por las cuales esto es extremadamente difícil. En primer lugar, tendrían que conocer de antemano los números de cédula de las personas que están registradas en esa mesa pero no tienen huella, y en segundo lugar, la máquina se bloqueará si se intenta hacer de manera consecutiva una cantidad de activaciones por esta vía, equivalente al 20% de los electores sin huella registrados en esa mesa. A modo de ejemplo, si en una mesa hay 400 electores registrados, de los cuales 15 no tuvieran huella, la máquina se bloquearía con apenas 3 intentos de desbloqueo seguidos.

2. No-match (no hay coincidencia):

El siguiente caso a estudiar es aquel en el que la huella del elector no coincide con la registrada. Esto puede ocurrir, principalmente, por la existencia de algunas huellas de poca calidad registradas en el sistema o por algún error en el momento que se hizo la recolección de huellas. Si una huella no coincide se le solicitará al elector colocar otro dedo para proceder a la lectura y comparación de una segunda huella. Si ninguna de las dos coincide, se determina que no hay coincidencia de las huellas del elector con las almacenadas en el sistema y el SAI permitirá la activación excepcional de la máquina, dejando registradas las dos huellas con las cuales el elector intentó autenticarse.

En caso de que alguien intentara abusar de este esquema para hacer múltiples activaciones, la máquina se bloqueará luego de 7 intentos seguidos de este tipo autenticación excepcional.

3. Huellas no disponibles:

Otro caso en el cual es imposible activar la máquina usando la huella de la persona, es aquel en el que dicha persona, por alguna lesión temporal o permanente, no posea huellas dactilares. A diferencia del caso anterior, en esta circunstancia la máquina debe ser activada sin registrar las huellas del elector, precisamente por el hecho de carecer de éstas.

Cuando esto ocurre se registra la situación en el SAI y luego de 5 intentos seguidos de activar la máquina de esta manera, la misma se bloqueará.

¿Qué ocurre cuando la máquina se bloquea?

Todas estas situaciones excepcionales tienen un límite predefinido de veces en las que puede ocurrir. Pero, ¿qué pasa si este límite se alcanza de manera legítima durante el día de la elección?

En primer lugar hay que señalar que la máquina se bloquea para el tipo de activaciones excepcionales que han alcanzado su límite, pero se pueden seguir autenticando electores que estén en cola y que no tengan ninguna circunstancia excepcional. De este modo, no se detiene el proces de votación en la mesa.

Cuando se alcanza alguno de los límites descritos arriba y se bloquee por primera vez la máquina para ese tipo de activación excepcional, la misma puede ser desbloqueada usando la clave de seguridad del presidente de mesa, y quedando este hecho asentado en los registros de auditoría del SAI.

Si esta circunstancia vuelve a ocurrir y la máquina se vuelve a bloquear, el presidente de mesa deberá comunicarse con el Centro Nacional de Soporte (CNS), desde donde se generará de manera dinámica una clave de desbloqueo. Este incidente quedará registrado en el sistema del CNS, lo cual permite identificar centros de votación con comportamientos extraños.

Al detectarse un centro de votación que esté solicitando claves de desbloqueo con frecuencia el organismo electoral podrá fiscalizar ese centro y determinar si se trata de una situación irregular.

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